Una forma distinta de comprender y acompañar con Flores de Bach.

¿Y si tus antojos no fueran hambre, sino tristeza con disfraz de croissant?

Si sientes una conexión especial con la despensa y no puedes resistirte al dulce, puede que no sea solo cuestión de antojos, sino una señal de que tu estado de ánimo está pidiendo ayuda.
Los antojos de azúcar y carbohidratos refinados están estrechamente ligados a la serotonina y la dopamina, neurotransmisores que regulan el bienestar y la motivación. Cuando estos niveles están bajos (por estrés, fatiga o desequilibrios en la microbiota), tu cuerpo busca un “subidón” rápido… y ahí entra el chocolate como falso salvador.